miércoles, 27 de noviembre de 2013

Experiencia de porteo por una novata e incrédula


Ha tenido que llegar a mi vida "Pequeño Vikingo" para que me decidiera a portear.
Es un niño que necesita apego,continuamente. Es llorón si no está en brazos,no me ve,no le hablo, canto, hago el mono desde el sofá o lo saco de paseo.No significa que un niño que no sea como él no necesite apego. ¡OJO! todos los niños necesitan el afecto de su madre. Pero mi hija era lo que la gente suele definir " tranquila". Sólo lloraba cuando tenía hambre. Ni siquiera cuando tenía caca.Así que si la dejaba en la cuna o su hamaca se quedaba mirando la primera mosca que pasase y yo podía hacer cosas en casa o arreglarme para salir.
Mi suegra me regaló una mochila. Por aquel entonces ni sabía qué era una mochila colgona y la mujer compró la que ella consideró que era mejor.Decidí usarla con mi hija y aunque no entendía de porteo, por más que la ajustara, no veía a la niña cómoda y no paraba de llorar con tanto " meneo".Quedó relegada en el armario.
No os voy a hablar de cómo portear y qué es lo mejor en cuanto a productos,etc. porque sería una tremenda payasada por mi parte habiendo blogs especializados en la materia que igual me leen y se llevan las manos a la cabeza por la cantidad de errores. "zapatero a tus zapatos".
Os voy a contar que pensaba antes y después de probar un fular de porteo.

ANTES
- Incómodo. Dónde llevo las llaves de casa, el bolso, móvil, agenda, colonia, trastos del niño,etc..
- Mi columna va a sufrir.
- El peque irá mejor en el carrito, tumbado y con una manta.
- Mochilas son cool, el fular y bandoleras son medio hippies, medio okupas ( palabras de mi suegra).
- ¡ Se me va a caer el bebé!
DESPUES
- Cómodo. En casa lo llevo continuamente ya que el niño no se queja, va cómodo, me va mirando y tengo las manos libres.
- Mi columna, de momento, no se ha resentido ya que el crío está en una posición pegado a mi y a la altura adecuada para que no lleve una sobrecarga muscular.
- En la calle, lo suelo llevar para recoger a su hermana o trayectos cortos porque aún me cuesta dejar mi mega-bolso. Pero aún así, llaves en un bolsillo y lo imprescindible,sino también podría llevar un bolsito bandolera.
-En la puerta del cole el primer día causó sensación. Todo el mundo me miraba como si acabase de aterrizar de una tribu africana.Hasta que una abuela que esperaba a su nieto lo dijo bien alto.." qué cómodo debe ir tu niño, a los míos los llevaba así cuando iba al campo a trabajar".
- efecto anestésico: a los 5 minutos se queda dormido. Sentir los latidos de mamá, mi calor, susurrarle cerca..ufff..hasta yo me dormiría.
- el bebé no se cae..no. De eso podéis estar seguros aunque,al principio, te agarres a él como un koala.


El fular que tengo es de la firma PUGHO, me gustó por la calidad del tejido ,los colores tan alegres y leyendo recomendaciones eran muy fiables.



Además, cualquier duda que he tenido me la han solucionado rápido,como ésta en la que lo utilicé por primera vez y me dijeron que era incorrecto ya que el bebé tenía que ir más elevado.


Pensaba que sería complicado usarlo y que necesitaría un máster,pero viendo un vídeo y las instrucciones de la caja resultó mucho más fácil de lo que pensaba.

En fin, portear tiene que ser una decisión muy personal. Pero os aseguro que yo, incrédula, novata y sin saber apenas de porteo ( por no decir nada) estoy encantada.

Es una experiencia que ojalá hubiera disfrutado con mi hija. Tenerlo tan cerquita es....indescriptible



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