martes, 25 de febrero de 2014

Esos locos bajitos


Anoche estuve mirando fotos del carnaval de mi infancia porque no recordaba que me disfrazara ni una sola vez de princesa. Me gustaban más los piratas o disfraces poco femeninos. De hecho, tenía mis muñecas y barbies pero las abandonaba por los juegos de mis hermanos o para darle una patada al balón.

una servidora y mi hermano pequeño

Mi hija, aunque es pequeña, siempre le han gustado las princesas, muñecas, ponerse los tacones de mamá,pintarse y poner poses delante del espejo como si fuera a desfilar en una pasarela. Y es entonces cuando pienso lo poco que se parece a mí a pesar que nunca le he inculcado esa afición " princesil".
Y que mis padres tampoco me dijeron en ningún momento " qué poco femenina eres". Me dejaron ser de la forma que era feliz y me dejaron vivir mi infancia de la manera que yo quería. Con sus límites, con sus advertencias,con sus enseñanzas,pero no intentaron que fuera una persona que a todas voces no quería ser: una princesa.
Cosas de la vida, ahora me encanta ser una princesita de casi 35 años.Y el bigote que antes me pintaba en Carnaval, ahora no lo quiero ni en pintura (la depilación es como mi hermana)
Es por eso que, cuando me dicen que mi hija se parece a mí, les digo que no.Yo no era así y no intento que se parezca a mí.,ni a la Gloria de antes, ni a la Gloria de ahora.
Ella nació única.
Yo le voy a enseñar a volar,le voy a poner los límites que,como madre,creo que harán que no se caiga en pleno vuelo pero las alas que tenga será las que ella se construya.

Y cuando me olvido de ello, recuerdo una canción que casi me se de memoria.


A menudo los hijos se nos parecen,
y así nos dan la primera satisfacción;
ésos que se menean con nuestros gestos,
echando mano a cuanto hay a su alrededor.
Esos locos bajitos que se incorporan
con los ojos abiertos de par en par,
sin respeto al horario ni a las costumbres
y a los que, por su bien, (dicen) que hay que domesticar.
Niño,
deja ya de joder con la pelota.
Niño,
que eso no se dice,
que eso no se hace,
que eso no se toca.
Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma,
con nuestros rencores y nuestro porvenir.
Por eso nos parece que son de goma
y que les bastan nuestros cuentos
para dormir.
Nos empeñamos en dirigir sus vidas
sin saber el oficio y sin vocación.
Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones
con la leche templada
y en cada canción.
Nada ni nadie puede impedir que sufran,
que las agujas avancen en el reloj,
que decidan por ellos, que se equivoquen,
que crezcan y que un día
nos digan adiós.


Joan Manel Serrat


Image and video hosting by TinyPic
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Diseñado por El Perro de Papel