viernes, 20 de febrero de 2015

También tuviste 15 años

" uff, madre mía qué pintas lleva esa niña"
" Sólo les interesa hacer cola en el concierto de One Direction"
" No tienen interés en nada,ni estudiar ni trabajar ´. Sólo en jugar con la video-consola"

 PARECE MENTIRA que haya gente que haya tenido 15 años. Y no son precisamente quien dice esto los que tienen hijos en " edad del pavo", sino el resto. Los que se olvidan que también fueron adolescentes.

Con 15 años ( por poner una edad media ) estaba estudiando,pero también tenía mis ratos de ocio y mis tonterías que pensaba que eran la guinda del mundo y que mis padres nunca entendían. Siempre había una conspiración adulta para llevarme la contraria y los únicos capaces de entenderme eran mis " colegas".
Y mis padres aguantaron el chaparrón. No les dí problemas relevantes, estaba en casa a la hora que me decían, pero también coqueteé con el tabaco y con algún cubatilla. Y tontos no eran, por supuesto. Como padres, controlaban con quién iba, dónde y a qué dedicaba mi tiempo libre aunque yo pensara que les estaba dando esquinazo. Tenía mis charlas sobre drogas,sexo y todos los peligros que conlleva el dejar atrás la infancia.
También recibieron alguna mala contestación cuando las cosas no eran como a mí me gustaban. Jamás se me ocurrió insultarlos porque en casa se nublaba el cielo con un simple " joder" pero si hubo días que sabía que tenía que haber dicho las cosas de otra manera.
En ese tiempo no lo entendía. Ahora sí: estaba dando el paso de niña a mujer, a tener mis propias ideas y quería ser YO aunque a los demás no les gustase.
 Mis padres ya no eran los súper héroes que todo lo sabían cuando era pequeña. Ahora, la que sabía más que ellos era YO.
No soy madre de adolescentes y sé que será una etapa nueva para mis hijos y para mí. Seguramente complicada,en la que perderé la paciencia muchos días y en las que otros la perderán ellos.Que un día será blanco y el otro negro.Y nunca llegaremos al gris.
Ya no les gustará vestir la camisa de plumeti que les ponía con 4 años ni ver Pocoyó.
También se avergonzarán cuando  aún salgas con ellos y se crucen con algún amigo .Verás como empiezan a dar pasos de gigante para mantener su " distancia de independencia".
Discutirán con la hora de llegar a casa y, posiblemente, pondrán la misma excusa que ponía yo para retrasarme media hora: " Se ha parado el reloj".
Los límites que les pongas siempre serán extramadamente exigentes porque a fulanito o a menganita le dejan hacer más a que ellos y tú los estarás asfixiando sólo por el deseo de fastidiarlos ( no por educarlos).

Pero tienen las mismas inquietudes, la misma energia y las mismas ganas de comerse el mundo que tuve yo, mis padres y mis abuelos. La misma ilusión por ser médico, escritor o astronauta. Las mismas ganas de cambiar un mundo que está dejando de girar por guerras, políticos incompetentes y personajes que ganan más por ser princesas del pueblo que por descubrir vacunas.
Per lo hacen con diferente indumentaria, con un móvil en la mano y escuchando a Melendi en vez de Alejandro Sanz.
Ellos están aprendiendo a ser adultos. Nosotros debemos aprender a ser padres.
Lo mismo que tuvieron que hacer los míos, adaptarse a algo nuevo y a entender al pollito que estaba empezando a ser gallina. Un choque generacional en toda regla.

A veces escribo estas cosas para recordar cuando toque que, desde la serenidad, creo firmemente que educar personas es una de las tareas más bonitas que te puede dar la vida. Y a la que nadie te obliga, la has ELEGIDO. Aunque no sea fácil y la incertidumbre por saber si tus decisiones serán las correctas te hagan temblar ante un futuro incierto.
Y cuando el ánimo me venza y ellos no lo tengan claro, quizás tenga que repertirme:
 
Que ya nacieron con alas. Yo sólo tengo que enseñarles a VOLAR.






Besos



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